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MATCH POINT de Woody Allen - Julián Moreno

Man, as the only rational animal, has the need of setting himself up as the centre of the universe, as the fundamental being. This is because we understand nature by the means of reason, and we know and build reality by the means of reason too: reality is rational. As a consequence, reality is artificially made by human beings, produced rather than natural. Only truth can be natural, but our knowledge of nature is denied to us by our own rational existence. Man will always deny fatality, because it is out of his control. He can’t understand it because he can’t see himself as something different from the fundamental being. Fatality is seen as a contradiction by human eyes. Man finds himself having to deny fatality. The human being suffers his limitations, he suffers nature, and then he suffers fatality. This is an outrageous concept for him. The idea of an outrageous fatality is necessarily linked with the future. We are condemned to our past and to our human condition, -both things that we clearly cannot change or choose. But what makes us fear for our weak arguments, for our poor knowledge, and finally for ourselves and our sanity is the fear of an inevitable destiny, in which man sees himself alone in an almost infinite universe and with an instinct that has been lost. Man is afraid of nature and condemns himself to the reality he has created, and to ignorance, although he is condemned by his own human condition too. But future is not only destiny. It is also fortune: nothing stranger or more unpredictable than fortune. It seems to have no reason, not any reason, and this is what causes real terror to man. Man’s way of obtaining knowledge, his way of understanding and building reality is reason; and reason is completely strange to the nature of fortune. When a man is close to fortune, he is far from reality; he is close to insanity, and, in the best cases, he feels frustrated, existentially frustrated for being human. ///ESTA NOTA, ESCRITA EN CLASE DE INGLÉS, PUEDE LEERSE EN ENSAYOS, FICCIONES, EXPERIENCIAS 2009-2010

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Estación Central de Walter Salles - Casandra Orcellet

En los asfixiantes pasillos de la Estación Central de Río de Janeiro, Brasil, una antigua maestra se gana la vida escribiendo las cartas que le dictan las personas analfabetas que llegan hasta ella. Endurecida por la soledad, por la adversidad y por el flujo diario de rostros desesperados que atraviesan la estación, Dora ha ido desarrollando una estoica indiferencia con respecto a la importancia de su misión. Cuando una de sus clientes muere atropellada a la salida de la estación, acaba por hacerse cargo de su hijo huérfano, Josué, y se compromete a llevarlo hasta una remota zona del nordeste de Brasil donde se encuentra el padre del niño. El viaje comienza como una huida. A medida que los autobuses van adentrando a la extraña pareja en un terreno cada vez más desconocido, ambos van superando su mutua aversión inicial y comienzan a acercarse más para así, al mismo tiempo, acercarse al interior de sí mismos. Si bien en ciertas críticas se ha puesto el acento en la falta de densidad dramática y en la superficialidad de la cámara al mostrar la vida de los analfabetos en Brasil, no puede negarse que existe en la película una visión popular en el sentido de que intenta mostrar al pueblo brasilero, sus diferentes caras, acentos, costumbres. Eso se ve de entrada con los planos de las personas que desfilan frente a Dora, recitando ante ella las direcciones a las que enviarán las diferentes cartas, o cuando –ya en los espacios rurales- muestra la actitud más abierta y gentil de quienes van encontrando en esta road movie tan especial. Es verdad que no se trata de una visión politizada de los personajes populares como en el Cinema Novo brasileño. Estas personas no son mostradas como un pueblo puntualmente marginado, alienado o explotado, pero eso no conlleva en absoluto una mirada superficial; más bien se trata de personas sumidas por la miseria, el abandono y la violencia. De esta manera se busca que el espectador mire y piense sin cargar las culpas en la pobreza. Walter Salles lleva a cabo, primordialmente, un proceso de observación y descripción, más “purista”, a partir de una postura más distendida, no puntualmente política o de denuncia que, sin embargo, no desecha aspectos críticos en su visión. En esta nueva tendencia cinematográfica, la crítica a la realidad social surge de la observación. Esto hace que el espectador piense por su cuenta y que no se pierda tras las fórmulas políticas y los supuestos ideológicos, sino que se concentre en la postración directa a la que apuesta la película. Vale como ejemplo el mundo de Dora, quien al principio es interesada y egoísta, capaz de vender al pequeño Josué por un televisor que funcione bien. Pero, al iniciar el viaje junto a él, cambia y comprende la vida más allá de la corrupción y el materialismo de lo urbano. El viaje de Dora es también, y sobre todo, un viaje espiritual. La escena en la que Josué ingresa y se pierde en el templo improvisado repleto de velas, es un claro ejemplo de ello. La sinceridad de Salles reside justamente en negarse a que su película se ajuste prolijamente a determinado sustento ideológico, y en llevar a los personajes más allá, a la búsqueda del origen. Tanto Josué, quien se encuentra con sus hermanos que le relatan el viaje que ha llevado a cabo su padre para buscarlo, como Dora, que encuentra de algún modo un sentido pleno en la acción que acaba de realizar, completan el cambio que han ido viviendo los personajes en este viaje iniciático. Como aporte a esta mirada popular, la película posee una clara impronta documental. Sin que se trate, por supuesto, de un documental, hay una intención de documentación de lugares, costumbres y personajes en el marco de una película que es argumental. Esta es una película que entrando en debate con la fórmula política del Cinema Novo, habilita formas de pensamiento en el espectador. Así como Adrián Caetano expresa su descontento con la sociedad sin llenar de moralejas sus films, Salles, en Estación Central, denuncia al tiempo que cuenta una historia tierna y profunda. Así va a proceder también con su mucho más famosa Diarios de motocicleta, en la que sabe muy bien hasta dónde se tiene que preservar de las viejas consignas políticas y hace que el espectador transite por ese viaje, también iniciático, junto a un joven Che. Al final tira una frase que Ernesto Guevara le deja a modo de despedida a su amigo y compañero de viaje: “¡Cuánta injusticia! ¿No?”. Y así, deja reflexionando también al espectador. La denuncia y el posicionamiento político están presentes en ambos filmes; para descubrirlos sólo hay que leer los códigos que maneja el director. En definitiva, Estación Central es profunda sin ser novedosa en extremo o sin hacer de la novedad su bandera, es una película que denuncia sin ser obvia, que hace pensar y crea conciencia. Los que reconocen su prolijidad, pero sin embargo critican su supuesta “superficialidad”, no ven que el buen cine es complejo como todo arte y, por lo tanto, requiere un espectador pensante. ///ESTA NOTA, ESCRITA EN EL TALLER DE CINECLUB, PUEDE LEERSE EN ENSAYOS, FICCIONES, EXPERIENCIAS 2009-2010.

Libros
La máquina del tiempo - Herbert George Wells

¿Por qué se dice que Wells es el padre de la ciencia ficción? La respuesta surge en las primeras cinco páginas de esta novela, publicada por primera vez en 1895: allí están formulados los conceptos básicos de la teoría de la relatividad tal como los conocemos hoy. Lo curioso es que el libro aparece exactamente diez años antes de que Albert Einstein escribiera Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, el artículo que revolucionó el mundo de la física a principios del siglo XX. Pero el porvenir remoto imaginado por Wells no es una excusa para la demostración de las hipótesis sobre la cuarta dimensión, sino la proyección que pone de manifiesto todas las contradicciones, inequidades y miedos de la sociedad industrial europea de fines del siglo XIX. ¿Cuántas veces el cine, la televisión y la literatura han abordado el motivo del viaje temporal inaugurado por esta obra? Esa capacidad de generar múltiples lecturas y reescrituras, de transformarse casi en un subgénero de la ficción científica es lo que hace de La máquina del tiempo todo un clásico de la literatura contemporánea.

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Drácula de Bram Stoker. El amor nunca muere - dirigida por Francis Ford Coppola

EL horror gótico actualizado gracias a un retroceso a fuentes primigenias. No se atiene tanto al libro de Bram Stoker como sugiere el titulo. Realza la historia de amor apenas sugerida en la novela epistolar. Tiene la fuerza de la imagen y la música, una conjunción que las actuaciones de Gary Oldman y Anthony Hopkins legitiman con sus intensas firmas.

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La patrulla infernal - dirigida por Stanley Kubrick

Una película bélica como pocas. Es la primera guerra mundial y en las trincheras hay un silencio blanco y negro. Cuando hay que ir hay que ir, y las oleadas de soldados van hacia el abismo. Sin embargo se acusa de cobardía a los regimientos que no pudieron martirizarse inútilmente. Tres chivos expiatorios serán fusilados. Kirk Douglas personifica al encargado del asalto suicida que intenta hacer las veces de abogado defensor de los pobres condenados. La pena de muerte desde otro ángulo. Muerte o muerte. Como mata el estado en la guerra.

Libros
Leviatán - de Paul Auster

El protagonista de este incandescente relato nos recuerda lo importante de acariciar cada detalle de una América disoluta. Desesperado porque el mundo está dominado por el Leviatán de Hobbes, camuflado en una democracia falsa, se decide por un terrorismo sutil que hace estallar símbolos del caduco Imperio Norte. En un intento de que los átomos de la libertad entren en nuevas combinaciones, más fecundas, el eje de la historia juega con los límites de lo políticamente correcto. Entrevemos entonces el caos subyacente al que un hombre inteligente y progresista se acerca peligrosamente cuando se agotan las opciones.

Libros
La insoportable levedad del ser - de Milan Kundera

Entre infidelidades y dilemas existenciales tenemos una divertida historia en un marco sociopolítico interesante (como la maldición china: “que vivas en tiempos interesantes”) Un héroe masculino y médico hace de las suyas en la Praga de las convulsiones comunistas.

Libros
La naranja mecánica - de Anthony Burguess

Es un curso de ruso (por el lenguaje adolescente), la dualidad del ser, el amor a la belleza y la destrucción. La polarización en este mundo aparte pero tan nuestro, un mito moderno exacto. Las tribus urbanas arañando antes de ser deglutidas por un sistema perverso, que enfrentan con más perversión, combatiendo el fuego con fuego. El nadsat Alex es admirable y aborrecible a un tiempo en su humanidad prometeica. ¿Existe la posibilidad de suprimir el mal? Desde el estado se experimenta la posibilidad de hacer vomitar el fruto prohibido, que ya no exista elegir. El dolor prevalece en una educación destinada al cuerpo y no al alma, ante esto la vida ablandada es enfrentada con la eutanasia, Alex quiere morir pero se salva. Es un símbolo de recuperación y de las maniobras políticas a las que los miembros de las tribus urbanas son sometidos. Los policías y los “nios destroy” son lo mismo, en un lenguaje apretado y nuevo, neo- logos, Anthony Burguess es un presagio. Tiembla el libre albedrío.

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La última tentación de Cristo - Dirigida por Martin Scorcesse

Una visión del evangelio del afamado director. Este relato replantea el fondo del relato bíblico mostrando a Cristo vencido ante la niña-ángel-diablo, que le ofrece no morir martirizado en la cruz, lo que posibilita una decepcionante vejez y un triunfo hipnótico. Una versión del Nuevo Testamento que evoca con imágenes y música un negativo descartado por la iglesia.

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Criaturas celestiales - Dirigida por Peter Jackson

La dinámica de una profunda amistad entre dos muchachitas presenta su costado trágico. En las conservadoras colonias inglesas de Oceanía no hay lugar para relaciones extravagantes. En un intento de evitar la separación Fantasía y Matricidio intervienen. Pulpar y partir los colores de las esperanzas inocentes y mortíferas de las niñas descontroladas. Pocos saben que esta joyita de plastilina es del mismo director que el consabido de EL Señor de los Anillos.

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