Antologias

21-12-2010
Ensayos, Ficciones, Experiencias 2010-2011 - ENSAYOS, FICCIONES, EXPERIENCIAS 2010 / 2011 Antología del Colegio de la Ciudad
antologia Número aniversario: 10 años

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21-12-2009
Ensayos, Ficciones, Experiencias 2009-2010 - Ensayos, ficciones, experiencias 2009-2010 Antología del Colegio de la Ciudad / Año 9 / Nº 9 / ISSN: 1825-7728
antologia Algunos dirán que estamos haciendo cultura;
nosotros decimos que no importa cómo se llame, sino que vaya pasando.

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01-01-2008
Ensayos, ficciones, experiencias 2008-2009 - Colegio de la Ciudad
antologia Como el narrador del cuento de Emaldi publicado en esta edición de Ensayos, Ficciones, Experiencias, debiéramos comenzar con una advertencia. Nosotros también estimados lectores, pudimos habernos topado con estas palabras a las que ahora damos forma de editorial, de prólogo.
A veces, mas que otras, uno tiene la sensación de que su voz no es su voz, no es propia. Que allí donde se estrella contra el papel, se desgrana en palabras ajenas. Pero bueno, ¿qué tan privadas pueden ser nuestras palabras, si son las mismas que usamos todos?
En esta tradición que renovamos cada diciembre, se produce un espacio para comunicar aquello que estuvimos construyendo juntos a lo largo del año. Entonces, la sensación de extrañamiento se magnifica. Es que también son construcciones comunes las preocupaciones, los miedos, los tormentos y las cosas que nos dan felicidad. No risa. Alegría, felicidad.
Nos da júbilo la posibilidad de emanciparnos para emancipar, la aceptación de los desafíos que proponen las aulas y su confrontación con una seriedad en la que no falta algo de juego, el hecho de elegir una y mil veces la realidad con sus imperfecciones y el sabernos capaces de jugar el mejor partido, aquel en el que, mas allá de los resultados ponemos todo lo mejor de nosotros.
¡Pero el ser humano, cómo es! Porque es cierto también que a veces nos abandonamos a la angustia que nos provoca la ausencia de sueños, el miedo, el sentimiento de predestinación, de no tener futuro. Pero aunque las bubas tomen el poder, aunque el futuro sea el infinito mismo, aunque no podamos más que comprender superficialmente el cosmos, siempre es posible la ilusión. No esa ilusión que representa tergiversadamente la verdadera realidad.
La otra: la que significa esperanza:

Aunque solamente sea la ilusión de vivir.

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01-01-2007
Ensayos, ficciones, experiencias 2007-2008 - Colegio de la Ciudad
antologia Debiéramos de comenzar diciendo que el material que compone esta publicación refleja nuestras experiencias a lo largo de un año que fue muy arduo para luego plantearnos muy seriamente si el verbo "refractar" no le va mejor al comienzo de esta primera oración.
Dudamos y luego nos proponemos un nuevo comienzo: El material que ustedes van a leer refracta la experiencia de un año prolífico. Preferimos decirlo asó porque somos concientes - y ustedes seguramente coincidirán con nosotros - de que todo discurso sobre la experiencia, es otra cosa diferente de lo que aquella es en sí. Experimentar algo y escribir sobre lo experimentado son, en todo caso, experiencias distintas.
No obstante, el sentido que nuestros alumnos y colegas dan a la escritura es bastante diferente al de una forma simple de testimoniar algo hecho. Escribir forma parte de lo que sentimos, percibimos y hacemos cuando nos convertimos en sujetos que experimentan. Escribir forma parte de esa experiencia, de eso que nos está pasando, si se quiere. No concebimos este acecer, eso nos pasa sin la mediación de la escritura.
En todo caso es el tiempo, el factor susceptible de transformar nuestras palabras en testimonio de lo que hicimos y de quienes fuimos. En una suerte de álbun fotográfico que nos congela en un momento de nuestro devenir.
Cuando inauguramos la tradición de una publicación anual, el título Ensayos, Ficciones, Experiencias pretendía - de algún modo - dar cuenta del material que reuniamos por considerarlo representativo de lo que hacíamos en las aulas y fuera de ellas. Nos parecía una forma de acomodar racionalmente ese maremagno de idas y venidas, de escrituras y preescrituras, de silencios y música, de presencias y de ausencias, de jolgorio y tedio, de calma y apurones que forman parte del cotidiano del colegio.
Hoy se nos hace que la última palabra del título fue cobrando un peso insospechado cuando lo lanzamos a rodar. Al punto que el hecho de tener este ejemplar entre las manos, hojearlo, detenerse en ciertas caras, adivinar otras, forman parte de una experiencia que compartimos. Tal vez por azar. Tal vez no

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01-01-2006
Ensayos, ficciones, experiencias 2006-2007 - Colegio de la Ciudad
antologia Recordamos al maestro. Tiempo después de que el Taller de Murales del Colegio de la Ciudad concibiera una obra en homenaje a Alfredo Bravo, inauguramos el mural en la "escuela de enfrente", a la que fue reincorporado como Director tras los años de la Dictadura Militar que lo cesanteó, lo secuestró y lo torturó.
Honrar la memoria: fue cálido celebrar el encuentro de dos escuelas.
Y no faltó la música. Nuestras alumnas Eugenia y Luna cantaron la canción de Gieco, y mientras escuchábamos que "todo esta guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia", no pudimos evitar pensar en estas páginas que dan cuenta de la memoria de nuestro Cole.
En 2006 se cumplieron 30 años del Golpe y por esa razón fue Año de la Memoria. Lo que podría haber pasado por una conmemoración más, no lo fue en el Colegio de la Ciudad donde nos propusimos indagar en profundidad el peso de este nuevo aniversario. El tono no fue grave: estuvo teñido de la energía creativa de nuestros jóvenes estudiantes.
Las páginas de Ensayos, ficciones, experiencias 2006/2007 dan cuenta de ello en dos sentidos. Por una parte, algunas de las notas reunidas en la publicación hablan directamente de esa historia. Es que "todo está clavado en la memoria, /espina de la vida y de la historia".
Pero la memoria no es simplemente la sustancia de la historia porque así no se diferenciaría del recuerdo y sus olvidos, que son parte de ella. La memoria es activa y nos exige vernos como comunidad. Nos pide hacer algo con los recuerdos, procesarlos, pensar a partir de ellos. Nos convoca a pensar socialmente y en esto consiste la principal acción:preguntarnos quienes somos y qué nuevos modos de estar en el mundo podemos habilitar y habilitarnos.
En tal sentido, creemos que esta publicación hace la memoria del Colegio.

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11-01-2005
Ensayos, ficciones, experiencias 2005-2006 - Colegio de la Ciudad
antologia En febrero próximo, con el final del ciclo 2005, el Colegio de la Ciudad cumplirá cinco años. Y decidimos festejarlo a partir de diciembre, por adelantado, mientras despedimos a nuestra quinta promoción, mientras editamos el segundo CD enteramente producido por la Escuela de Música y mientras publicamos esta quinta entrega de Ensayos, ficciones, experiencias.
Nuestra publicación nació como una antología y, en este caso particular, lo es por partida doble. La selección de contenidos celebra así varios encuentros. El del material publicado en ediciones anteriores, con el producido por alumnos y profesores a lo largo de este año es uno de ellos.
En el primer número de Ensayos, ficciones, experiencias, intentábamos dejar constancia del origen del nombre de la publicación y del límite incierto entre unos géneros de los que temerosamente pretendía dar cuenta. La incertidumbre de la frontera se mantiene y, en todo caso, la delimitación se establece de manera más o menos arbitraria. La necesaria para establecer un punto de partida.
Porque –decíamos- las ficciones y los ensayos referidos en el nombre entablan diálogos con la realidad, por igual. Por igual pero de modo diferente: cada uno sobre la base de sus propias leyes. Y, al mismo tiempo, en cada uno de ellos se traducen las experiencias. No la “Experiencia”, así con mayúscula, sino una experiencia que puede pluralizarse; las experiencias que hacemos día a día, en el juego doble de leer la realidad y actuar sobre ella.
Leído diacrónicamente, el material seleccionado para esta quinta edición de Ensayos, ficciones, experiencias testimonia nuestras apropiaciones, nuestras miradas, directas o de refilón, de ese otro texto que es la realidad. De este modo, también en los trabajos que conforman esta antología pueden leerse nuestras historias: la de nuestro país, la de nuestra gente, la de nuestro colegio, la de nuestras vidas. Lo que nos pasó y nos fue transformando en lo que somos con toda su singularidad. La realidad, ofrecida como un libro, no pasa sin dejar su marca en nuestra producción.
Cada uno de los textos que conforman este volumen no es importante en sí, sino en cuanto testimonio de esa relación con eso otro: son experiencias, que son diversas, que son distintas y que, a la vez, se parecen. Son como polaroids que en sucesión nos vienen a mostrar tal cual somos como sujetos y como institución.
Y tal como las fronteras entre géneros presentes en el nombre son arbitrarias y a la vez necesarias, así es la suerte que nos hizo partícipes del encuentro en el marco de un tiempo, de una ciudad, de un colegio, de una antología. Y no es poco. ¡Salud!

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01-01-2004
Ensayos, ficciones, experiencias 2004-2005 - Colegio de la Ciudad
antologia Por los noventa, el Indio Solari solía cantar Pasó de moda el Golfo/ como todo viste vos/ como tanta otra tristeza/ a la que te acostumbrás… Para luego advertirnos sobre un mundo en el que Muchos marines de los mandarines/ que cuidan por vos/ las puertas del nuevo cielo…
Como en un cuento de Borges, el tiempo se hace circular y ya no sabemos si estamos soñando o somos soñados en alguna pesadilla de otro. Una vez más pasó de moda el Golfo… Y hubo elecciones en las que un tipo de oquedad en la mirada y sueños de golfista galáctico está diseñando nuestro porvenir.
Por esas ironías de la historia, lo más interesante sobre las elecciones en Estados Unidos lo dijo un candidato ignoto, cuyo nombre en castellana sonoridad se asemeja a nada. Nader, el tercer hombre, el candidato de cero coma algo por ciento habló sobre el gobierno de las corporaciones financieras, de los petrodólares, del mercado. Dijo que la polarización entre demócratas y republicanos, que el bipartidismo publicitado como la más perfecta democracia mundial, son una forma de totalitarismo. Nader, aunque suena a nada, dijo lo que nadie más dice en Estados Unidos. El fraude no es entre ambos partidos, el fraude es hacia el mundo.
Acabemos con la farsa de intentarnos políticamente correctos. Qué sentido puede tener alegrarse cuando se emitían los votos del estado de Nueva York y entristecerse con los de Florida. No somos nosotros los que votamos, fueron ellos. Es parte de su historia, de su cultura, de su horizonte; es parte de su sueño. Sueñan que son democráticos, que exportan democracia y buen capitalismo al mundo, mal sueñan que los iraquíes no los quieren y que está bien fusilarlos porque no entienden quién es civilización y quién barbarie. Cuando tienen pesadillas aterrorizadoras que recuerdan las torres que estallan por los aires, sienten pánico, se despiertan y votan entre uno que arrasa al mundo para cuidarlo del terrorismo mientras hace buenos negocios familiares y otro que arrasa al mundo aplicando tasas financieras.
En sus sueños también estamos nosotros, los otros amenazantes, los extranjeros, los habitantes de las fronteras que se inician al sur del río Bravo y se extienden hasta Irak, pasando por Costa de Marfil y Bosnia. Las vidas, las culturas, las economías, los humanos que habitamos la frontera amenazadora somos soñados por ellos cual seres del video clip Thriler de Michael Jackson.
En la frontera no se vota, no se decide ni se elige, solo se acata la Ley de la Pax americana. En la frontera viven los deformes de Blade Runner o los expulsados de la Matrix.
Esto sólo en su sueño, indudable pesadilla provocada por una mezcla de mala digestión y exceso de televisión. Porque los habitantes de la frontera, por nuestra parte, soñamos otros sueños. A veces se nos aparece en ellos la solución a un problema y vemos a un grupo de desocupados organizar una cooperativa en una fábrica recuperada; otras veces vemos campesinos insurrectos que logran obtener comunitariamente la tierra necesaria para vivir dignamente; otras vemos desaparecer los muros institucionales y poetas de uno y otro lado se encuentran a trabajar. A veces tenemos democracia y otras no, pero siempre luchamos y trabajamos; por la vida. No jugamos a la guerra porque nuestras energías las usamos para vivir, aprender, crecer. También tenemos sueños equivocados o anacrónicos y nos embarcamos en naves que nos llevan a puertos indeseados. Pero aprendemos, volvemos a intentar.
En nuestro fronterizo mundo onírico hay escuelas en las que se despliega el pensamiento y la creación. Nos pueden faltar recursos; hay quienes ya están cansados y bajan los brazos al tiempo que otros intentan una vez más.
El sueño americano es un gran letargo, una letanía que cíclicamente repite la cadencia del sinsentido. El círculo surca la tierra como lo hacen los bueyes en la noria. Podríamos decir: allá ellos, hombres sin imaginación ni coraje. Pero su pesadilla contamina nuestros sueños y desde la frontera no se vota ni se decide nada que modifique al Imperio. Sin embargo, hoy sí decidimos sobre nuestro universo: podemos ser soñados por nosotros mismos, en lugar de resbalarnos por las babas del diablo.

Gabriela Farrán
Directora Académica

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01-01-2003
Ensayos, ficciones, experiencias 2003-2004 - Colegio de la Ciudad
antologia Cuenta Walter Benjamin que cuenta Herodoto que cuando el rey persa Cambises derrotó al monarca egipcio Psamenito, hizo desfilar ante sus ojos todo tipo de humillaciones. Primero lo puso frente a su propia hija convertida en criada. Pero el egipcio no se inmutó. Luego Cambises hizo desfilar al hijo del vencido junto a todos aquellos que iban a ser ejecutados. El egipcio siguió, la vista baja, sin inmutarse. Solamente comenzó a llorar y a mostrar su pena cuando vio, entre los prisioneros, a un hombre viejo y empobrecido que antes había sido su criado.
Nada dice Herodoto del porqué de la reacción de Psamenito. Probablemente sea mejor y en este gesto estribe la grandeza del historiador griego: no contar, no explicar, no mostrar todo.
Y sin embargo, acá me encuentro, en mi condición de editora, intentando escribir un editorial e intentando explicar, por ejemplo, que el contenido de esta edición es bien diverso, que los trabajos reflejan muchos de los aspectos sobre los que trabajamos a lo largo de un año arduo y rico, que tantos otros escritos quedaron afuera de esta edición por falta de tiempo pero que en realidad no le disputaban calidad a ninguno de los que aquí tenemos, que esta vez hemos incorporado textos cuyos autores son papás de nuestros alumnos, que hemos innovado en cuanto a la incorporación de géneros que no habían estado presentes en las anteriores ediciones de Ensayos, ficciones, experiencias.
Y al hacerlo, al decir lo que dije, traicioné de algún modo mis deseos; minimicé la grandeza de mi prosa, con la remota esperanza de que sea cierto eso que se dice: que nadie lee los prólogos o que los editoriales pasan desapercibidos, que los mejores lectores prefieren vérselas con los papeles que -en este caso- serían los textos de esta antología. Ojalá sea así.
El gato más inteligente del que haya tenido noticia jamás dijo a una niña en cierta ocasión algo así como que no importaba demasiado qué camino debía tomar si no se tenía exactitud de cuál era la meta y que solamente se trataba de andar para llegar a alguna parte. Pues bien, no es otro el recorrido que podría aconsejarle al lector: andar por los caminos que plantean los textos que conforman esta antología, aunque no se trate de Alicia ni yo sea oriunda de Chesire.

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01-01-2002
Ensayos, ficciones, experiencias 2002-2003 - Colegio de la Ciudad
antologia En diciembre de 2001 el país resultaba conmovido por lo que se dejaba entrever como el comienzo de una nueva época. Nuestras miradas estuvieron atentas a los cambios que se originaron a partir de las medidas económicas, de las decisiones políticas, de la participación ciudadana en la que, de un modo u otro, tuvimos algún tipo de intervención.
El Colegio de la Ciudad fue, en ese sentido, un espacio en el que debatimos ideas sobre el presente, reflexionamos sobre el pasado reciente de Argentina y formulamos proyectos a futuro; proyectos que involucran por igual al colegio y al país. De esas acciones dan cuenta muchos de los textos que incluimos en esta edición de Ensayos, ficciones, experiencias.
Ahora, con el material editado, comienzan a verse recorridos de lectura posibles dentro de un continuum, un viaje sin punto de partida ni final preestablecidos. Y es así que los textos seleccionados, que constituyen una parte ínfima del material que podríamos haber publicado, se continúan, coinciden en el abordaje de ciertas temáticas, dialogan entre sí.
Una tendencia perfilada hacia lo fantástico puebla los relatos de ficción con temáticas tales como el sueño, la exploración de mundos paralelos, la metamorfosis, los límites de la realidad y la enajenación, y las visiones contrautópicas del futuro. No son pocas las relaciones con textos de autores cuyas obras leyeron nuestros alumnos durante el año. Esas relaciones van desde la cita más o menos encubierta o la transformación a otras más generales como la que asocia a los textos con ciertos géneros.
Paradójicamente, algunos de los textos que no son de ficción permiten ver un juego de espejos creado por el hecho de ser dobles: diferentes autores, en diferentes situaciones y con metas comunicacionales diversas coinciden en el tratamiento de un mismo tema con distintas miradas o enfoques. Así, los antecedentes económicos de la crisis actual dialogan con el tratamiento específico de las privatizaciones de los 90. También está presente el análisis de los medios de comunicación -específicamente la TV- y su relación con otros discursos socialmente relevantes: la literatura y la escuela.
Casi en las antípodas de Argentina, el conflicto bélico en Irak se nos impone como el emergente de un mundo cada vez más peligroso. ¿Algunas reflexiones sobre la guerraÓ plantea una mirada crítica a pocas horas de comenzada la invasion.
Un comentario aparte, requieren los textos escritos colectivamente. En primer lugar, publicamos una de las canciones que integran el primer CD grabado por los alumnos de la Escuela de Música. El segundo es el caso de una nota que reproduce algunos de los discursos pronunciados por alumnos de tercer año, en ocasión de un modelo de Naciones Unidas organizado en el colegio. Finalmente, otro texto deja testimonio de una experiencia vivida durante el transcurso del ciclo 2002: el campamento. La escritura se plantea como un juego: un hecho común se convierte en noticia.
Que puede pasar de manera no muy diferente en la vida.
Y es que, en medio de los grandes cambios, tienen lugar otros menores sin gran alcance o repercusión. Son cambios que afectan a un grupo reducido de personas. Y, sin embargo, resultan muchas veces más trascendentes.
Tal vez, la angustia que generan los cambios no sea sólo por la incertidumbre de lo que va a venir, sino también por la certeza de que, a pesar de todo, la vida sigue.

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01-01-2001
Ensayos, ficciones, experiencias 2001-2002 - Colegio de la Ciudad
antologia Hay preguntas clásicas dentro de una disciplina científica. Preguntas que están indisolublemente ligadas a la evolución de esa ciencia. Para la Lingüística, algunas podrían referirse a los límites de la unidad texto. Por ejemplo, ¿un diario es un texto? ¿O es que son textos cada una de las noticias, entrevistas, avisos publicitarios?
Más allá de preguntarnos si nuestra publicación debe leerse como un texto o como varios textos, es interesante pensar en algunos puntos de encuentro, como los que llevaron a poner en marcha la idea de editar esta antología.
Cuando pensamos en darle título, era un proyecto que incluía una serie de trabajos de alumnos, profesores y directores del colegio. Surgió una primera clasificación: estaban los textos de ficción, escritos en clase de Lengua, Literatura o Inglés, por un lado; por el otro, un conjunto de "ensayos" sobre diferentes temáticas.
Ahora bien, la ficción recrea mundos otros que, paralelos al nuestro, se rigen por leyes que, a veces, son completamente diferentes: instauran su propia legalidad. Con todo el material reunido y editado, descubrimos que los textos de no-ficción que integran la publicación también hablan de mundos confrontados con este que denominamos "la realidad". Reflexionan acerca de un país que fue y no es más, acerca de una Argentina que no existe aún pero que quisiéramos vivir, acerca de literaturas exóticas para nosotros pero cotidianas para otros pueblos. Reflexionan acerca de la realidad misma o, lo que resulta apasionante, intentan explicaciones científicas sobre la existencia de dimensiones superiores.
Los textos que conforman esta antología contrastan mundos que son bien reales: el de un colegio en Buenos Aires con el de una escuela olvidada en la Patagonia. Hablan de modelos sociales y económicos que, por ajenos al nuestro, nos resultan extraños; tanto como los mundos poblados por seres inmortales o por criaturas poseedoras de pociones mágicas para apropiarse de lo ajeno.
Los textos que se incluyen en esta antología vacilan entre quedarse en este mundo para encontrar explicaciones "razonables" a lo extraño o alejarse y admitir realidades que desconocemos: fantasmas chistosos, laberintos, recuerdos implantados mediante terapias asombrosas...
Platón, en República, postuló la existencia de un mundo sensible y un mundo suprasensible. Tomás Moro, en Utopía, describió una isla inexistente que tal vez no era otra que la Inglaterra que él hubiera soñado. Los textos que ahora estamos presentando dialogan, en ese sentido, con Platón y con Moro: plantean alternativas a lo que ya sabemos.
Venimos hablando de textos, con lo que parece que hemos tomado partido por una de las respuestas posibles a nuestra pregunta inicial. Sin embargo, es la continuidad de sentido lo que da unidad a esta obra que fue hecha entre todos, a partir de nuestras experiencias comunes. Queremos que la conozcan.

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